En tiempos de coronavirus es habitual preocuparse por tu deseo sexual. En Sex To B podemos orientarte para que mantengas tu erótica activa y no dejar que un hecho circunstancial se convierta en un problema a largo plazo. 

El coronavirus ha cambiado todo nuestro contexto y seguramente te está pasando una de estas dos cosas: o de repente se te ha despertado el deseo sexual o por el contrario has dejado de lado todos los pensamientos relacionados con el sexo. Además, en este peridodo de confinamiento es habitual acudir a internet para que alguien te explique si es normal, o no, lo que te ocurre en ambos casos. Podemos leer mil articulos, entrevistas, blog de consejos sobre el bajo deseo sexual y como afecta esta situación que estamos viviendo. 

Relájate, porque lo primero que tienes que tener en cuenta es que el deseo sexual no es un botón de encendido y apagado, sino que influyen muchos factores personales y el contexto, interno y externo, que tengamos. La preguntas que te hagas tienen que ir dirigidas a tu propia experiencia con el deseo: ¿qué es lo que te motiva, o no, en tu erotica personal? ¿cómo funciona tu deseo sexual “cuando tienes ganas”? ¿y cuando no? 

Es importante saber que dentro de nuestro sistema sexual, existen factores que predisponen al deseo de forma anatómica, fisiológica y neuroendocrina. Este sistema sexual, y su respuesta fisiológica, no es la que más peso tiene en lo que entendemos como deseo sexual pero, cuando aparece lo notamos con mucha facilidad. Es lo que llamamos comunmente “tener el cuerpo golfo” o con ganas de “marcha”. Las primeras veces que sentimos estas sensaciones es en la adolescencia y creemos que será así de por vida, que esta respuesta “surgirá” por que sí sin ser llamada. Lo que tenemos claro es que el cuerpo nos ayuda a tener señales evidentes cuando esta respuesta orgánica se activa pero, ¿y cuando no se activa?¿no tenemos deseo?

La ciencia ha demostrado que el deseo sexual en los seres humanos es mucho más complejo y que se regula por otros factores que no tienen porqué estar ligados a nuestro organismo. El enamoramiento, la pasión, la intimidad, la novedad, lo exótico y/o “morboso” son fenómenos que pueden mediar en la motivación de desear tener relaciones sexuales y también el hecho de pensar, imaginar, planear encuentros eróticos, en definitiva, fantasear.

En cuanto a la experiencia entre hombres y mujeres, actualmente no existen muchas diferencias, ya que las ganas de mantener relaciones sexuales o simplemente pensar en la esfera erótica es un fenómeno ligado a nuestra experiencia personal, por lo que, hombres y mujeres experimentan bajo o alto deseo sexual en la misma medida.

Llegados a este punto, nuestro cuerpo puede acompañarnos, o no, en nuestro deseo sexual pero la predisposición y nuestra propia actitud hacia la sexualidad son determinantes en la configuración y activación del deseo.

Por lo tanto, en estos meses en los que estamos viviendo grandes cambios, es habitual que nuestro deseo sexual también se vea afectada. No es preocupante si no se alarga más de lo necesario.

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