Sexología

¿Nos comportamos como animales en el sexo?

By 2 septiembre, 2016 junio 10th, 2019 No Comments

Inauguramos sección. Todos los viernes dedicaremos este apartado de la web a revelar hallazgos científicos sobre el comportamiento sexual que nos ayudaran a comprender un poco más este apasionante mundo de la sexualidad.

            El comportamiento sexual es uno de los más ancestrales que existe en la naturaleza, ya que sin la reproducción, función primaria del sexo, no existiría la perpetuación de especies. No queremos daros una clase de ciencias naturales sobre los tipos de reproducción que existen en la naturaleza, puesto que la que nos interesa es precisamente la reproducción sexual.

            Los seres humanos pertenecemos a una clasificación que a partir de ahora se convertirá en algo muy importante para entender lo que viene después, somos animales vertebrados y mamíferos, por ello que compartimos comportamientos sexuales con animales que pertenecen a la misma clasificación. Pensaréis que en cuanto a comportamiento sexual a quien más nos parecemos es al mono y, si que es cierto, pero también son muy semejantes a nosotros las ratas. Es por ello que desde que la conducta sexual se convirtió en una ciencia que estudiar, las ratas han sido nuestras aliadas para avanzar en muchos campos, sobre todo en lo referente al comportamiento hormonal.

            Hoy para abrir boca y por ser el primero os queremos enseñar los estudio de James Pfaus y sus colegas de laboratorio. En 2010 comenzaron a realizar experimentos con ratas vírgenes y comprobar si las primeras experiencias sexuales influían en el comportamiento adulto posterior. En una primera fase de experimentos utilizaron esencia de almendras para impregnar a ratas hembra en celo y efectivamente los machos que habían tenido las primeras experiencias con estas ratas con olor a almendras tenían una preferencia muy marcada por ese perfume, incluso si colocaban una pelota de madera con dicha esencia, los machos roían y frotaban sus genitales sobre ella. Se generaba una especie de fetichismo sexual. Pero lo más importante del trabajo de Pfaus fue demostrar que el sexo logra revertir la aversión a un estimulo programado genéticamente para resultar repugnante y prevenir de infecciones mortales, para ello sustituyó la esencia de almendras por cadaverina, una sustancia que, al percibirla, hace que las ratas huyan para salvarse del peligro. El instinto sexual es tan fuerte, que aunque resulte repelente, un macho joven y virgen tendrá sexo con hembras que huelan a cadaverina si esa es la única opción, además, de adulto, si se le expone a hembras sin y con cadaverina por igual no muestra preferencia por ninguna y poniendo la cadaverina en una esquina del habitáculo en vez de huir pasará por allí como si nada.

            En los seres humanos las primeras experiencias sexuales generan una especie de impronta y, aunque intervienen muchos más factores, desde biológicos a culturales, estos generan una especie de condicionamiento que queda grabado en nuestra experiencia de forma inconsciente.

            Es por ello que las primeras experiencias son muy importantes de abordar en consulta porque, estas experiencias pueden estar influyendo de manera mucho más contundente de lo que pueda parecer a priori, sobre todo cuando hablamos de disfunciones sexuales tales como la eyaculación precoz, el dolor coital y la aversión al sexo.

            ¿Cómo fueron tus primeras experiencias sexuales? ¿Crees que éstas están influyendo en tus relaciones sexuales presentes? Recuerda que puedes ponerte en contacto con nosotras de manera gratuita.

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