Sexología

Los cromosomas X e Y no son los responsables de la diferenciación sexual.

By 16 septiembre, 2016 junio 10th, 2019 No Comments

Existen personas que nacen con genitales ambiguos o que se desarrollan como mujeres aun teniendo un cromosoma Y en su genotipo. ¿Por qué ocurre esto? Pues porque ser XX o XY parece marcar un camino, el cual puede sufrir modificaciones debido al comportamiento hormonal posterior.

En el interior de nuestras células tenemos 46 cromosomas (22 parejas de cromosomas autosómicos y otra pareja de cromosomas sexuales XX o XY). Los óvulos y los espermatozoides sólo tienen una copia de los cromosomas, es decir, 23. La mujer siempre aportará una X pero el hombre, dependiendo del espermatozoide que logre introducirse, podrá contener la X o la Y. Hasta aquí todo está claro. Sin embargo no queda tan claro en lo que conocemos por intersexualidad, que no se reduce al hecho de ser transexual, puesto que la transexualidad es uno de los tipos que se conocen de intersexualidad pero no son los únicos casos. Existen personas que nacen con genitales ambiguos o que se desarrollan como mujeres aun teniendo un cromosoma Y en su genotipo.

¿Por qué ocurre esto? Pues porque ser XX o XY parece marcar un camino, el cual puede sufrir modificaciones debido al comportamiento hormonal posterior. Así lo han venido demostrando muchos experimentos, teniendo todas las mismas conclusiones: quien dirige la diferenciación sexual es la ausencia o presencia de testosterona. En lo que respecta a la presencia de testosterona hay que tener en cuenta esta según el momento del desarrollo embrionario. Si a un embrión de rata hembra se le inyecta testosterona durante los primeros días de desarrollo, nacerá con genitales ambiguos y comportamiento masculino. Si en lugar de hacer al principio se hace más avanzada la gestación, nacerá hembra pero intentará montar a otras hembras (ojo esto no tiene que ver con la orientación sexual, hablamos de conductas instintivas en el sexo reproductivo). Si se le inyecta testosterona a la rata ya adulta se volverá más agresiva (que no violenta) pero no se modificarán sus preferencias y comportamientos sexuales.

A partir de la sexta semana comienza la diferenciación sexual, la cual pasa por varias etapas en las que la ausencia o presencia que podéis observar en la imagen.

Uno de los experimentos más famosos sobre la masculinización del feto son los realizados por el embriólogo Alfred Jost, el cual estirpó los ovarios a embriones femeninos y los testículos a los masculinos y observó su desarrollo y comportamiento. Los resultados mostraron que las hembras se comportaban y desarrollaban como hembras, sin embargo los machos también terminaron desarrollándose como hembras a pesar de ser XY.

Este hecho podemos observarlo en los humanos, en concreto en el Sindrome de Insensibilidad a los Andrógenos (AIS). El AIS afecta a las mujeres, las cuales tienen el cromosoma sexual XY empezando su desarrollo embrionario con la aparición de los testículos aun internos que segregan testosterona de forma natural pero el síndrome provoca que no existan receptores para ella en las células, por lo que hay testosterona en sangre pero las células no la reconocen. ¿Consecuencia? Los testículos no crecen ni descienden fuera del cuerpo, el cerebro se configurará como femenino y en apariencia sus genitales externos serán de mujer, de hecho la mayoría son hembras humanas indistinguibles a pesar de ser cromosómicamente XY. Estas mujeres son estériles porque no tienen ovarios, y suelen descubrir este hecho o bien en la infancia por dolores en el abdomen, en la pubertad por carecer de la menstruación. En la actualidad los complementos hormonales les permiten llevar una vida sexual satisfactoria.

Conclusión, la masculinización del cerebro se produce por el efecto de la testosterona y la feminización por carecer de dicho efecto.

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